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Los árboles de navidad son uno de los iconos de estas fiestas. Así, desde el Departamento de Francés (nuestra profesora Sol Ríos y sus alumnos,-as) se ha preparado un árbol de navidad hecho especialmente con libros. Con esta iniciativa se pretende ambientar nuestro Centro en estas fechas y hacer llegar el mensaje de aprovechar esta época de descanso con más lectura.

Els arbres de nadal són un de les icones d’estes festes. Així, des del Departament de Francés (la nostra professora Sol Ríos i els seus alumnes) s’ha preparat un arbre de nadal fet especialment amb llibres. Amb esta iniciativa es pretén ambientar el nostre Centre en aquestes dates i fer arribar el missatge d’aprofitar esta època de descans amb més lectura.

Pero ya que estamos nos gustaría investigar cuál es la historia del árbol de navidad, cuándo y cómo surgió esta tradición. Para ello tenemos que remontarnos cientos de años atrás. Desde tiempos muy antiguos, los pueblos primitivos introducían en sus chozas las plantas de hojas perennes y flores, viendo en ellas un significado mágico o religioso. Los griegos y los romanos decoraban sus casas con hiedra. Los celtas y los escandinavos preferían el muérdago y muchas otras plantas de hoja perenne (como el acebo, el rusco, el laurel y las ramas de pino o de abeto) pues pensaban que tenían poderes mágicos o medicinales para las enfermedades. El solsticio de invierno marca el día más corto del año, momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz. A partir de ese día, los días se irán alargando hasta llegar al solsticio de verano. Muchas culturas consideraban esta fecha el inicio del año y han celebrado desde la antigüedad el renacimiento de la luz, del sol, que toma cada vez más fuerza sobre la oscuridad. Un tronco de árbol se quemaba la noche del solsticio de invierno, para festejar el renacimiento del sol y para atraer la prosperidad. Esta costumbre se remonta incluso al antiguo Egipto, en el 5000 a.c. (festejaban el nacimiento de Horus, su «rey sol») y a la antigua Sumeria (festejaban el nacimiento del dios Mitra), y ha sufrido cambios, pero ha estado presente desde entonces en multitud de culturas. Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti o Nacimiento del Sol invicto. Los pueblos indoeuropeos, que se expandían por Europa y Asia, celebraban el nacimiento del dios de la fertilidad y del sol naciente Frey, adornando un árbol perenne que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo.
Cuando se evangelizó el centro y norte de Europa, los primeros cristianos tomaron de esos pueblos la idea del árbol para celebrar la navidad y el nacimiento de Jesús, cambiando su significado pagano. Y con el paso del tiempo se tomó la costumbre de adornar el árbol de Navidad con luces, ángeles, lazos, guirnaldas, etc. Y se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por San Nicolás, también conocido como Santa Claus y Papá Noel, o los Reyes Magos, dependiendo de la leyenda de la zona donde se encuentre. El moderno árbol navideño proviene de Alemania cuando en 1605 un árbol fue decorado para ambientar el frío de la Navidad, costumbre que se difundió por todo el mundo. A Finlandia llegó en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829 y de ahí a Francia, Estados Unidos, Puerto Rico, China y Japón. En España, el árbol navideño llegó de manos de una mujer de origen ruso. La primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las navidades del año 1870 en el Paseo del Prado.